jueves, 28 de agosto de 2008

Pedro y Pablo. Vidas...


Las canciones de Pedro Guerra me hacen creer que podríamos ser amigos; que es un hombre sencillo, humilde y grande. (..quisiera saber… cuando no se sufre/ no puedo entender la ciudad sin luces…) Vidas, su ultimo trabajo, es un disco dedicado a su familia, las letras hablan de ella y de los hombres sencillos que, como él mismo, andan por la vida entre fracasos y alegrías, entre derrotas y años pasados. (…el devenir será testigo de cómo al hilo del amor viví una eternidad contigo…) Sus canciones recuerdan por momentos la trova de Silvio y sus continuadores en tanto que podría resolverse con una guitarra y una voz, aunque este disco esté cuidado no sólo en guitarras, cajones, hammonds y pianos, y los ritmos se deslicen por la canción es busca de distintos géneros y estilos. (…detrás del humo si lo logras verás todo lo que importa…) La voz tan cálida y limpia, de una afinación perfecta, hace relucir las letras fabulosas, dotadas de una sencillez de lenguaje pero de una poesía memorable que nos hace querer un poco más este mundo y las historias que encierran las personas anónimas que andan por ahí. (…pensó que jamás entregaría sus manos a quien pretendiera encadenar sus manos…) Aquí no hay grandilocuencias, ni tildes, ni estridencias; podría decir que Pedro Guerra no busca sorprender, aunque lo haga. Vidas es sinónimo de suavidad, de alegría, de emoción. Es un disco par desenchufarse, para sentir, para escuchar una y otra vez, una y otra vez.
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Por Franco Nicoletti

domingo, 24 de agosto de 2008

Stevie ray Vaughan & Double Trouble


Busco con el mouse. La flechita del cursor sabe lo que hace. Pincho, bajo, subo; PLAY. Ahora sí… Subo el volumen, me acomodo en mi silla, agarro la caja del cd y miro la foto: tengo que verlo con el sombrero negro, el colgante en el cuello, los ojos cerrados. Mientras pienso, arranca el primer compás… Tiemblan las paredes, los libros vibran, una foto vieja dentro del portarretrato cobra vida, una guitarra poderosa raja el aire. Un bajo y una batería hacen de suelo mientras un solo de guitarra aúlla como un lobo herido en luna llena. Cierro los ojos; imagino un escenario, el destello de las luces y un gigante con su guitarra entre las manos; unas botas tejanas, la camisa negra, el sudor de un guerrero en éxtasis…
Camino hasta la cocina y abro una cerveza. Estoy solo. Es bueno estar solo a veces.
(SILENCIO)
Me sirvo mi elixir nocturno y tomo. La música suena otra vez… Blues… Es Tin Pan Alley. Pienso en mis cosas… reviso mis libros… Es noche… Soy blues… El recuerdo de un amigo perdido me inunda el cuerpo. Son cosas que pasan, me digo. Fue un día largo; la rutina, la velocidad, la vorágine. Me acuerdo de algunas noches en los inviernos helados del sur… Los abrazos que guardamos en cajones. Me sacudo la nostalgia y vuelvo a mi vaso. Es noche, es La Plata, es blues… es Stevie Ray Vaughan.
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Por Franco Nicoletti

Clientes... (una especie de antología)

*Busco un libro que se llama “Y ahora quién le escribe al Capitán”.
(Por El coronel no tiene quien le escriba de Gabriel García Marquez)

*La mala del alma, por la Dama del alba.

*-Busco un libro que se llama “La rana detective”
-¿Será el sapo?
-Ah, bueno, sí era un sapo no una rana.
-¿“Ruperto detective” será?
-¡Eeeese!

sábado, 23 de agosto de 2008

"El Don"


Mujer adornada de colgantes. 45 años. Se dirige al vendedor-librero (o sea yo) y pregunta:

-¿Tenés el libro que tiene la analogía entre tu signo y tu arcángel?
-Cómo.
-“La llama” se llama…
-¿Cómo? –repregunto.
-Es un libro que te da las características de tu arcángel de acuerdo con tu signo, ¿me lo das?
-¿Cómo se llama el libro?
-“La llama” ¿lo conocés?
-No, me fijo. ¿Tenés algún dato más?
-NO, poné en Google y seguro te sale.
-El autor, editorial o… ¿de ángeles es?
-Nooo, de arcángeles. No es lo mismo.
-Ah, claro.
-Lo que pasa que yo tengo un don.
-¿Cómo? –pregunto otra vez atónito.
-Que tengo un don. Sí, pero yo esto no lo hablo con nadie. Tengo un don para ayudar a la gente, yo no lo digo, ni comercializo con eso, pero yo de noche pienso en la gente que quiero y la ayudo, ni siquiera se los digo. De mi mamá lo heredé.
-¿Ah... y no le puede preguntar algún dato más sobre el libro a su madre?
-Nooo… ella murió. Cuando yo tenía un año.
-Ah.
-Ella me transmitió el don. Pero yo no comercializo con eso. Mi familia en cambio… si yo te digo quienes son mis familiares. Famosos son… ¿Vos cómo te llamas?
-Franco…
-Franco, ¿lo tenés al libro?
-Noo, no, habría que averiguar pero con algún datito más.
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Por Franco Nicoletti

viernes, 22 de agosto de 2008

Pedro y Pablo


QUEBRADO: JOYA TU CORAZÓN

El nuevo disco doble de Pedro Aznar es una joya de nuestra música. El disco 1 son temas de su composición: pocos instrumentos: guitarras, bajos, baterías, algún piano o teclado y algún violín. Canciones donde sorprende escuchar no sólo su voz tan particular y su afinación precisa y cálida; sino la transmisión y el sentir de un cuerpo que se atraviesa por la conflictiva de la canción, como en “Amar y dejar partir”, “Joya tu corazón”, o “Asimetría”, donde un piano y una voz parecen acariciar el aire con palabras y música. “Quebrado”, “Lina de luto” o “Claroscuro” hacen aflorar las raíces de Pedro: el rock. Guitarras, bajos y baterías, así como en todo el disco suenan cada uno a su tiempo, luciéndose, haciéndonos creer que tenemos al mismo Aznar encerrado dentro de un cuadro que cuelga de la pared. Las canciones de Quebrado sorprenden a quien no tiene el oído acostumbrado a las armonías de su autor, ya sea yendo de acordes mayores a bemoles y menores en la música y a la hora de las melodías cantadas. Nos saca de las acostumbradas canciones que suenan a toda hora en la radio

Pero más asombroso es el disco 2. Un disco hecho de covers. Versiones libres de clásicos como Fragile de Sting, Jealous guy, de John Lennon y una gloriosa (no encuentro otra palabra) sí, gloriosa interpretación de Angie de Rolling Stone. Y si esto nos parecía poco, Aznar hace gala de su buen inglés no solo a la hora de cantar sino dedicándonos versiones en español de temas como Isn´t it a pity? de George Harrison y Time of no reply de Nick Drake. Definitivamente, los discos de QUEBRADO no son otra cosa que un hallazgo.

Después de escuchar QUEBRADO, me pasan dos cosas: a uno se le van las ganas de componer y piensa por un instante en dedicarse a la carpintería o cosa por el estilo. Por otro lado, me lamento de que mucha gente ni se entere de que este tipo chiquito y flacucho haya sacado un disco de tamaña magnitud. No me quiero hacer el revelador, (por otro lado Aznar es un viejo amigo de nuestra música) pero me da un poco de pena el exceso de Calamaros y Viejas Locas. Y lo digo yo que tengo todos los discos de Andrés y que admiro a Pity Álvarez, pero el mercado y los medios de comunicación restringen la posibilidad de la apertura, la posibilidad de conocer música nueva, de abrirse a la experiencia de algo “distinto”. No se trata de dejar Calamaro por Aznar; mi corazón auditivo es bastante amplio como para dejarle un lugarcito todos los días a un artista nuevo. No vamos a descubrir nada que no sepamos; o tal vez sí y yo esté equivocado. En definitiva la premisa es la misma: Aznar es un artista; con todas las letras.
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Por Franco Nicoletti

La Noche Quedó Atrás...


LA NOCHE QUEDÓ ATRÁS, son las memorias de Jan Valtin (Richard Krebs), un joven trotamundos (alemán de nacimiento) que a sus catorce años habla 5 idiomas y conoce más de 20 países. Impulsado por el odio a las injusticias y la pasión por los barcos, heredada de su padre, comienza a militar en el Partido Comunista alemán, llegando a ser uno los militantes más prestigiosos de la Internacional en el periodo de entreguerras. Testigo del asenso de Hitler y de una época donde la violencia, la muerte y las pasiones políticas ocupan el centro de la escena, Jan Valtin relata con una prosa precisa y llana la velocidad y la vorágine de sus días por los puntos más dispares del globo, desde Hamburgo, Montevideo, Amberes, Los Ángeles, Berlín, Copenhague hasta Londres, Moscú o San Petersburgo. Asediado por las contradicciones de un sistema stalinista cada vez más burocrático y más alejado de los intereses reales del proletariado, Valtin se debate entre su deber para con el Partido y la permanente tentación de preguntarse si realmente vale la pena tanta muerte y sacrificio. Cuando uno se empapa de esas páginas, no le alcanza la vida para retener tanta información, nombres, fechas, episodios, en una narración que sin dudas traduce el ritmo de vida que llevaba no solo Valtin sino todos los militantes políticos de aquellos años, donde nada nada era seguro, y en medio de la desconfianza permanente por todo ser viviente, uno podía pasar de cazador a cazado, de alemán a danés, de camarada a traidor, de vivo a muerto.
Pero entre esa vorágine y ese ritmo narrativo, se cuela una frase, un instante, un stop; una mirada, un nombre, un destino, que nos hiela la sangre y nos pega una buena trompada en la jeta. Porque cualquiera de los seres queridos que rodean a Valtin pueden desaparecer; y con eso sentimos que los nuestros también. Ahora mismo. Hoy. Violentados por el otro, que toma la forma de un monstruo, de un demonio, sea bajo la máscara de un oficial de la GESTAPO, de la misma GPU, sea de la Triple A o de un policía de la bonaerense.
A medida que transcurren las páginas Valtin se encuentra más sólo, más cerca del infierno a cada segundo, deseando la muerte como una liberación a las aberrantes e infames torturas sufridas en las cárceles y campos de concentración del Nazismo. Y cuando creemos que su suerte está echada, una vez más este libro brillante nos sorprende con un nuevo viraje que nos dejará pasmados. Un relato tan violento no es otra cosa que un regalo de paz de un hombre que dedicó su vida a una causa donde el ideal primigenio fue la liberación de una clase oprimida y esclava; un libro fascinante, inolvidable, feroz, un llamado a reflexionar sobre lo que somos y lo que queremos de nosotros mismos, un relato de la tolerancia, de la otredad, cuando vislumbramos otro clima político, sí, que ha cambiado sus formas, sí, pero que en muchos aspectos sigue siendo el mismo que en los años agitados de Jan Valtin. La pregunta que nos asalta a cada página, a cada renglón, es ¿Cuál es la nueva forma de la revolución, cual es la nueva forma de hacer un mundo igualitario, sin violencia, sin el aniquilamiento del otro, sin muerte, sin guerras?
Por, Franco Nicoletti